Viajeros Virtuales:
Calle Lastarria
La
Calle Lastarria está ubicada a un costado de La Avenida España en Valparaíso, a
la altura de La Caleta Portales y tras el Instituto INACAP. La calle se
encuentra en intersección con la calle Numancia, en donde está nuestro colegio
que posee el mismo nombre.
Día
a día, nosotros como estudiantes pasamos por esta calle en dirección a nuestro
colegio, sin siquiera, en algunos casos, conocer el nombre de la calle que
colinda con el establecimiento, ni tampoco conocer por qué esa calle lleva ese
nombre, ni a quien hace honor.
La
Calle Lastarria lleva ese nombre en memoria de don José Victorino Lastarria,
uno de los intelectuales más importantes de la primera época republicana de
nuestra nación.
José Victorino
Lastarria
José
Victorino Lastarria fue uno de los intelectuales liberales más destacados del
siglo XIX y prolífero hombre de letras. Nació el 19 de marzo de 1817 en
Rancagua. Realizó sus estudios en el Liceo de Chile, dirigido por José Joaquín
de Mora y egresó del Instituto Nacional, perteneciendo así, a la primera generación
de chilenos formados en la vida republicana.
En
1836 recibió el grado de Bachiller en Sagrados Cánones y Leyes. Tres años más
tarde fue nombrado profesor de Legislación y Derecho de Gentes en el Instituto
Nacional. Durante este período Lastarria comenzó a creer en un liberalismo
fundado en el desarrollo del individuo y de la libertad, lo cual implicaba una
reforma de las conciencias, un plan de regeneración que suponía la
des-españolización de la sociedad chilena y por ende, su descolonización cultural.
Sus
planteamientos respecto de la necesidad de crear una identidad propiamente
chilena se cristalizaron en el ahora célebre discurso inaugural de la Sociedad
Literaria de 1842, de la cual fue director.
Don Guillermo
Una
de las obras más conocidas de Lastarria es la novela Don Guillermo, novela
fantástica en clave política, es la primera novela escrita en Chile, donde
denuncia la falta de libertad social bajo los gobiernos conservadores a través
de una alegoría que entronca con la mitología y leyenda mapuche. Obra breve,
pero intensa, que le valió tanto éxito como animadversión en aquellos
convulsionados años en que la administración del Estado cambió del ala
conservadora, a la corriente liberal.
Fragmento
de la novela
Don Guillermo
José
Victorino Lastarria
(fragmento)
III
El Camino de
Valparaíso
(…)Mi
cantar no es en sí bemol, como se necesitaría para expresar las angustias del
triste caminante que tiene que dejarse despeñar por aquellas cuestas, haciendo
esguinces a las carretas que se agolpan, gozando de la plena independencia de
locomoción que les deja la ley para andar como quieran en los caminos, rabie
quien rabiare.
Mi
cantar es menos serio, menos triste, pues templo y modulo mi rable para
recordar a todos cuantos han atravesado el susodicho camino de Valparaíso una
cosa que todos han visto, en el cual todos han fijado su atención, sobre la
cual todos han discurrido a su modo por un momento, y la cual todos olvidan
hasta que vuelven a verla otra vez.
Esa
cosa es un hombre indefinible que marcha y marcha siempre a pié por las veredas
del camino, haya sol o llueva a torrentes, haya lodo o tierra en que volverse.
El marcha siempre con paso igual y seguro, sin mirar a su alrededor, sin volver
sus ojos a ninguna parte. Lleva la cabeza inclinada en ademán de ir absorto en
un pensamiento terrible. Su tez es blanca, como la de los habitantes del norte
de Europa, y sus lacias canas caen a confundirse con una barba blanca en que se
divisan todavía los visos dorados de un cabello que fue rubio en otro tiempo.
Su estatura elevada va un poco disimulada por una lijera inclinación hacia
adelante, y por una frazada que lleva colgada en el hombro. El largo y añoso
poncho que le cubre deja ver a veces los faldones de un paletot, último
recuerdo de una condición perdida.
¿Quién
es ese hombre? se preguntan todos los pasajeros que le encuentran o le
alcanzan, y si la pregunta se dirije alguna vez al cochero o postillon, el
pregunton observa que el postillon o el cochero se recata un poco, se sonrie
como con miedo, y agrega un no sé, o cuando más explícito anda, dice que es un
inglés que anda siempre por el camino, que no para en ninguna parte, y que
apenas llega a Santiago, vuelve a salir para Valparaíso, y en esta ciudad entra
tomando la playa, y sale en seguida sin que nadie sepa a dónde se dirije (…).