Lo cotidiano, nuestra vida diaria se compone de nombres, la ciudad también; a lo largo de la historia de una localidad, grande o pequeña, se ha ido conformando un callejero con denominaciones diversas de gremios, aspectos de la naturaleza, pintores, antiguos alcaldes, militares, autores literarios… Cuando una calle se personifica ese nombre comienza a asociarse a rincones, bares, tiendas, edificios que la contienen y el significado inicial que hacía referencia a un autor se distorsiona, en ocasiones sucede que la ciudadanía desconoce lo que ese autor escribió, incluso llegamos a ignorar que aquel nombre corresponda a alguien cuya aportación a la Literatura fuese fundamental. Fausto Beneroso en su blog reconocía que “sin ir más lejos, yo he vivido muchísimos años en la calle Benito Pérez Galdós y de pequeño me sorprendí cuando vi un libro escrito por el hombre de mi calle”.
Esta iniciativa pretende recuperar el sentido perdido de la calle, aportar viveza a la misma y conocer los diversos autores y leer sus textos a través de un “Callejero literario”.
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